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Los inicios (4) Creciendo

agosto 25th, 2010 | Posted by admin in klicstudio
crecemos

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Como ya he comentado antes, la enorme acumulación de encargos que se produjo en la primera mitad del 2007 me obligó a sacar trabajo fuera.

Dado que los tiempos de cobro eran largos, opté por la subcontratación para poder diferir una parte del pago al momento de mi cobro (pagaba a las subcontratas el 25% a la entrega del trabajo, el 25% cuando nos daban el ok al trabajo en la junta y el 50% en el momento del cobro).

No obstante, la subcontratación adolece de una falta de control en el trabajo que no me era cómoda, dado que mi tiempo apenas daba para temas de administración y gestión y para las direcciones de obra, no teniendo tiempo siquiera para poder corregir lo que me entregaban tras una revisión en profundidad.

Así pues, cuando empezaron a llegar los cobros, allá por Junio de 2007, decidí que era el momento de ampliar plantilla.

He de decir que fue una decisión cuya trascendencia no valoré correctamente hasta tiempo después. El hecho de que alguien más que tu dependa económicamente de la oficina cambia radicalmente la sustancia de la empresa. En los tiempos de bonanza multiplica tu beneficio, dado que cuatro manos trabajan más que dos. Por analogía, en los tiempos malos, dos bocas comen más que una. Básicamente, el momento en el que tomas esta decisión es trascendente, porque te obliga moralmente a guardar en los tiempos buenos para invertir en los malos.

Primero tuve en periodo de pruebas a una aparejadora, que pese a ser una estupenda persona y super implicada en el trabajo, no tenía los conocimientos de cad necesarios para acometer con soltura la tarea que debía desempeñar.

Más tarde, Propuse a la subcontrata que mejor había trabajado que se incorporase a la oficina. Formalizamos contrato de trabajo, pero apenas duró hasta septiembre de ese año, ya que decidió que lo que quería hacer con su vida era dar clases, y se fue a hacer el CAP.

En septiembre de 2007, un cliente me recomendó a un vecino suyo muy capaz, que estaba terminando aparejadores en Granada. Aunque la idea no me convencía, ya que la aparejadora que había tenido en pruebas me hacía pensar que no venían muy preparados en temas de delineación, decidí que no tenía nada que perder, dado que era un acuerdo de prácticas con la universidad. Antonio se incorporó a la oficina ese verano, y he de decir que aunque no tenía, como yo sospechaba, soltura con el autocad, su empeño compensaba sus carencias. Recuerdo cuando se lesionó la muñeca al poco de empezar, y, pese a que no podía trabajar, venía a la oficina y se sentaba a mi lado para ver como usaba el programa de cad y así ir aprendiendo durante ese periodo inhábil… creo que esa actitud lo dice todo. Hasta la fecha sigue con la misma disposición al trabajo.

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