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Además de los proyectos de viviendas, equipamientos o retail, frecuentemente nos enfrentamos a otros retos menos espectaculares, pero no por ello menos meritorios. Hoy queremos ejemplificar esto con un encargo reciente: el refuerzo de un forjado con riesgo de colapso.

En este caso, el cliente requería una solución urgente: el forjado de la planta primera de su edificio se había debilitado y se habían producido desprendimientos sobre el local situado en el bajo. Al realizar la visita constatamos que ese mismo forjado ya había sido reforzado hacía varios años, pero la intervención no había sido suficiente para garantizar la estabilidad, e incluso se apreciaba corrosión sobre los refuerzos.

Una vez apuntalado el forjado, fue necesario redactar un informe de estado del inmueble que justificara la necesidad de intervenir de forma urgente. En muchos municipios, para casos similares existe el procedimiento de la ITE (Inspección Técnica de Edificios), mediante la cual se puede justificar la urgencia de llevar a cabo intervenciones de consolidación estructural en caso de riesgo.  Para nuestro caso, la licencia se consiguió por la vía convencional: presentando un proyecto de obra.

Dado que se estimó que la cimentación y la estructura portante bajo el forjado era insuficiente, se decidió excavar y ejecutar una extensión de las zapatas existentes, que a la vez conformaran la base de unos nuevos pilares metálicos. Sobre éstos se situó un nuevo orden de vigas IPE 300, que recalzarían las vigas de la intervención anterior. Transversalmente a esas vigas existentes se ejecutaron unas viguetas que a su vez soportan una chapa colaborante. De esta manera se reparte la carga y se evitan futuros desprendimientos del forjado. En paralelo a la actuación, se realizaron trabajos de pasivado de las armaduras expuestas y reparación del forjado.

Una vez terminada la intervención en la estructura se procedió a instalar un falso techo colgante.

Este proyecto lo hemos llevado a cabo junto con Vicente Bejarano, de BETECA.

Aquí os dejamos algunas fotos del proceso y del estado final a falta de pintura.

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¿Cuáles son los problemas más molestos de una vivienda?

Todos tenemos algún tipo de incomodidad en nuestro hogar, y aunque acabemos acostumbrándonos, no dejamos de sufrirlas. Ésta no es una cuestión baladí, ya que la vivienda es el lugar donde más horas pasamos a lo largo del día, y sería una lástima tener que renunciar a disfrutar de un confort real. Decidirnos a hacer una mejora puede hacer que nos sintamos significativamente mejor en nuestro hogar.

Sin entrar a valorar patologías constructivas más serias, vamos a repasar cuáles son las molestias más comunes en los hogares:

  • Ruido.
    Ya sea en una casa o en un piso, vivir en el medio urbano implica estar expuesto a constantes afecciones auditivas. Especialmente en viviendas de cierta antigüedad, el ruido es una molestia frecuente. Ello dificulta en muchos casos desarrollar actividades cotidianas como trabajar, estudiar, o lograr un buen descanso. Cuando se busca tranquilidad resulta un incordio oir el tráfico, el zumbido del viento en las ventanas, las conversaciones del vecino, sus bailes, o cosas peores…
    Para dar solución a esta molestia, hay que analizar si el foco es interior o exterior. Esto es, si son los propios inquilinos y las instalaciones los que producen el ruido con su actividad, produciendo reverberación; o si el origen es exterior a la propia vivienda. También hay que estudiar si la transmisión es estructural (a través de forjados y pilares) o aérea.  Para mejorar en confort acústico, posibles remedios son sustituir las ventanas por unas buenas carpinterías aislantes, incorporar láminas anti impacto en suelos, trabajar con rellenos en cámaras de aire, o instalar elementos fonoabsorventes en techos.
  • Accesibilidad, ergonomía.
    En un estudio reciente, el 18% de los encuestados opinaban que su vivienda sufría deficiencias notables de accesibilidad, y el 30% decían que ésta era aceptable, pero no completa. Los más perjudicados son las personas con movilidad reducida y los mayores (todos los seremos en algún momento). Con la edad, acciones cotidianas empiezan a resultar más complicadas.
    Los puntos que más problemas generan son los cambios de nivel (escaleras, bordillos y rampas), las dimensiones inadecuadas de determinados espacios y pasillos, la existencia de obstáculos o la resbaladicidad de los suelos. Los espacios más sensibles son los baños y las cocinas.
  • Confort térmico / Energía / Insalaciones.
    Sufrir dentro de la vivienda las inclemencias del tiempo exterior es muy desagradable. Como te contábamos en el artículo anterior, el confort térmico depende en gran medida de los materiales. Además de éstos, resulta imprescindible el control de la estanqueidad y de los puentes térmicos (esos puntos mal aislados por los que se nos escapa el calor). Ambas cuestiones están relacionadas con el diseño constructivo del edificio. En muchos casos, a base de recurrir a sistemas de calefacción y climatización, no somos del todo conscientes de este inconveniente, aunque ello se traduce en un alto gasto en energía. Aplicar obras de mejora energética es algo cada vez más frecuente, y periódicamente aparecen ayudas públicas que fomentan su ejecución.
    Por otro lado, la eficiencia y el buen funcionamiento de las instalaciones, como la fontanería (la presión del agua, el tiempo que espero en que salga el caliente …), la climatización, el saneamiento, el teléfono, internet… repercuten en la comodidad del inquilino.
  • Confort arquitectónico / diseño de espacios.
    Otro tema relevante es la adecuación de la vivienda al uso previsto y al estilo de vida de cada inquilino. Si existen diferentes etapas en la vida de las personas, las viviendas deben ser flexibles para adaptarse a éstas. Las necesidades no son las mismas cuando se vive sólo, en pareja, o cuando hay hijos. Además, una vivienda será más habitable cuando permita recibir a invitados sin que esto suponga un inconveniente para otros inquilinos, y es importante que puedan compaginarse distintas actividades sin molestarse -como estudiar y ver la tele-.
    Con una reforma es posible mejorar aspectos como la distribución y el diseño de los espacios. Aunque algunos condicionantes como la superficie disponible, la orientación, los accesos o las tomas de las instalaciones restringen la capacidad de actuación, siempre se puede tirar de ingenio facilitar el uso cotidiano del habitante.
  • Otras cuestiones:
    A todo lo ya citado, hay que cuestionarse también qué tal funciona nuestra vivienda en aspectos como la iluminación, la ventilación, la seguridad frente al robo; y sobre todo, ver si hay posibilidad de mejora. Algunas de estas cuestiones son difíciles de solventar en una vivienda ya ejecutada. Otras dependen de factores externos tales como la comunidad de vecinos o la urbanización.

Los datos nos dicen que desde 2013 aumentó la inversión en reformas. Esto demuestra que los propietarios son conscientes de que alcanzar una plena satisfacción en sus viviendas no es algo tan lejano. El envejecimiento progresivo de las viviendas hace necesario la introducción de mejoras para ganar en confort.

Como siempre, nuestra recomendación es que si optas por mejorar tu vivienda en alguno de los puntos anteriores te pongas en contacto con un profesional. En KLIC estaremos encantados de ayudarte. Si estás pensando en una reforma integral, podremos acompañarte para que de una sola tacada soluciones y anticipes muchas cuestiones que mejoren el confort en tu vivienda.

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