Muchos propietarios imaginan el sótano como un extra sencillo: bajar un poco más y ganar metros. En la práctica es una obra dentro de la obra. Exige excavación profunda y contención del terreno, una impermeabilización y un drenaje específicos, ventilación e iluminación, y una estructura calculada para soportar el empuje de la tierra. Bien planteado, el sótano es una gran inversión; mal planteado, es la partida que desequilibra el presupuesto.
En las parcelas en ladera de la Costa del Sol, como las de Marbella o Benahavís, el sótano suele salir de la propia topografía: la casa se apoya en la pendiente y la planta inferior se abre a la luz por un frente. Cuando no es así, no siempre hace falta un sótano completo. Se puede construir solo bajo una parte de la vivienda, para garaje, bodega o sala técnica, y ganar espacio útil sin asumir el coste de excavar toda la huella. Eso sí, exige un buen estudio geotécnico, una estructura calculada para esa zona y una impermeabilización impecable.
Proyectar el sótano desde el principio
El sótano tiene que decidirse en el anteproyecto, no en obra. Así lo planteamos en nuestros proyectos de vivienda unifamiliar: primero el terreno (empieza por el estudio geotécnico) y después el programa.
Este artículo parte de un vídeo de Juan Goñi Uriarte, arquitecto y cofundador de Klic Arquitectos, en su canal de TikTok @juangoniarquitecto.

