Muchas reformas empiezan con una idea clara, pero sin una información precisa de la casa. Y ahí aparecen los problemas: medidas que no cuadran, instalaciones que no estaban previstas, muros que condicionan la distribución y costes que se podían haber evitado. Escanear la vivienda antes de proyectar permite trabajar con una imagen fiel del espacio: dimensiones, alturas, irregularidades y elementos que no se ven en una visita.
Durante la obra ocurre algo parecido: no todo se ve desde el suelo. Las cubiertas, las fachadas, los encuentros y las pendientes pueden pasar desapercibidos si no se revisan desde la perspectiva adecuada. El dron permite seguir el avance desde arriba, detectar incidencias a tiempo y documentar cada fase. Ninguna de las dos herramientas sustituye al criterio técnico; lo complementan. Cuanto más completa es la información, mejores son las decisiones. Además, el registro queda: el cliente puede ver la evolución de su casa aunque viva fuera, algo muy útil cuando el propietario sigue la obra desde otro país.
Reformar con datos
Así empezamos las reformas integrales y las reformas de lujo: midiendo y entendiendo la casa antes de tirar el primer tabique. Si la vivienda es antigua, lee también qué tener en cuenta al reformarla.
Este artículo parte de un vídeo de Juan Goñi Uriarte, arquitecto y cofundador de Klic Arquitectos, en su canal de TikTok @juangoniarquitecto.

