Todo el proyecto cabe en un croquis de sección: el sol de verano, el sol de invierno y una anotación, luz cenital. En junio de 2013 un promotor privado nos pidió una propuesta para instalar un coworking en una nave industrial desocupada de la zona del Olivar, en Málaga. El ámbito era la planta primera: 834,90 m² útiles diáfanos, sin instalaciones, con uso de partida industrial-comercial y luz solo por unas ventanas altas en los laterales. Es una propuesta de concurso y no llegó a construirse.
El encargo: un coworking en una nave industrial
La nave es de 1997. En 2013 estaba desocupada y las instalaciones se limitaban a la planta baja. Arriba no había nada: solería de terrazo, paredes de hormigón sin revestir y restos de mobiliario almacenado. El catastro asigna 904 m² construidos al conjunto de la nave, pero el encargo era solo la planta primera, 834,90 m² útiles.
El encargo llevaba dentro un cambio de uso y actividad: pasar de industrial-comercial a terciario. Eso se decide antes de dibujar. En la carpeta del expediente, junto a los croquis a mano de la visita del 10 de junio, hay fotos del documento de subsanación de deficiencias del PGOU de Málaga tomadas esa misma noche.
El punto de partida es el mismo que en las oficinas Solbyte en el Polígono Industrial Guadalhorce: un contenedor construido para otra cosa y un programa de oficinas que hay que meter dentro sin fingir que el contenedor no está.
Lo que había: una planta profunda que se apagaba por el centro
Estructura vertical de hormigón armado, estructura de cubierta metálica y faldones de fibrocemento a dos aguas. Altura libre entre 3,39 y 5,31 m según el punto de la sección. Y un solo modo de entrar luz: ventanas altas corridas en los dos laterales.
En una nave de esta profundidad eso da dos bordes bien iluminados y un centro que se apaga. Para almacenar cajas da igual. Para poner ahí las mesas de trabajo, no. Con las ventanas laterales como única fuente, la banda central habría dependido de luz artificial durante toda la jornada.
Tocar la fachada no resolvía nada: la luz habría seguido llegando por los lados. El conflicto estaba en la sección, no en la planta.
La decisión estaba en la sección
El croquis bioclimático del proyecto no dibuja fachadas. Dibuja la sección transversal, el recorrido del sol de verano y el del sol de invierno, y una anotación: luz cenital. Ahí está todo el proyecto.
La propuesta conserva la nave y cambia la cubierta. Los dos faldones simétricos se sustituyen por dos faldones asimétricos con un lucernario corrido en el quiebro, seriado a lo largo de toda la nave. La luz entra por arriba y cae justo donde antes no llegaba. El fibrocemento se iba con la operación.
Esa sección ordena también la planta, en tres bandas longitudinales. A un lado, las oficinas privadas con la sala de reuniones. En el centro, bajo el lucernario, las mesas largas de coworking, con las áreas de descanso y comedor. Al otro lado, la banda de servicios: aseos, cuarto de limpieza, reprografía, biblioteca, taquillas, ambigú, la sala de formación y la escalera de acceso.
Los materiales son pocos y se repiten: suelo de madera, paneles verticales de lamas de madera, frentes de vidrio para dividir sin cerrar la luz y luminarias cónicas colgadas sobre las mesas. Proyectar dentro de un contenedor que ya existe es buena parte de nuestro trabajo: la red de gimnasios Synergym y MOSS también parten de medir lo que ya hay.
El programa, contado en pictogramas
La última lámina cuantifica el proyecto con pictogramas: 96 puestos co-worker en cuatro filas de 24 (61 dibujados en sólido y 35 en trazo), 10 puestos de oficina, 12 plazas en la sala de reuniones y 18 en la de formación. La lámina no explica qué distingue el sólido del trazo, así que 96 es lo que está dibujado, no una capacidad comprobada.
Y aquí termina el proyecto. No hay visado, ni expediente de licencia, ni obra: el expediente son siete láminas y un panel de concurso de 2013. Hemos dibujado otros coworkings en Málaga, como el coworking Promálaga y el coworking del Polo Digital.
Pasa con los concursos y lo asumimos: son parte del trabajo del estudio —el concurso del instituto de Teatinos entre ellos— y no todos acaban en obra. Lo que no se queda en las láminas es lo aprendido: en una nave profunda la luz se resuelve cortando la cubierta, no abriendo más ventanas.
Galería




Ficha técnica
- Tipología: Reforma con cambio de uso y actividad — coworking en nave industrial
- Uso: Terciario: oficinas y coworking (uso de partida: industrial-comercial)
- Ubicación: Zona del Olivar, Málaga
- Año de proyecto: 2013
- Estado: Concurso — propuesta no construida
- Superficie: 834,90 m² útiles (planta primera de la nave)
- Estructura existente: Estructura vertical de hormigón armado y estructura de cubierta metálica; nave de 1997
- Altura libre: 3,39 – 5,31 m
- Estrategia de cubierta: Dos faldones asimétricos con lucernario corrido en el quiebro, seriado a lo largo de la nave, para luz cenital
- Programa: 96 puestos co-worker dibujados, 10 puestos de oficina, sala de reuniones (12), sala de formación (18), biblioteca, reprografía, taquillas, ambigú, descanso, comedor, aseos y cuarto de limpieza
- Materiales de la propuesta: Suelo de madera, paneles de lamas de madera, frentes de vidrio, luminarias cónicas colgantes
- Cliente: Promotor privado (persona física)
- Arquitectos: Ruth Buján Varela · Juan A. Goñi Uriarte
- Estudio: Klicstudio Arquitectura y Diseño (Klic Arquitectos)
- Servicios de Klic: Propuesta de reforma con cambio de uso y actividad, distribución e interiorismo
- Imágenes: Infografías y láminas del estudio; sin reportaje fotográfico, al no haberse construido
