Dos pérgolas de acero recortadas contra las sierras, dos gravas de distinto color y un camino de zahorra roja: eso es todo lo que se ve, y esa era la idea. Durante el seguimiento arqueológico de las obras de una autopista apareció una villa romana justo en la loma que el nuevo trazado iba a atravesar. La Delegación Provincial de Cultura no autorizó destruirla: los restos se extrajeron, se movieron 2.340 metros al sur y se remontaron sobre una loma artificial levantada con la topografía del cerro original. Nuestro encargo fue la última fase, la que decide si todo ese trabajo se ve o no se ve: la musealización de un yacimiento arqueológico en Antequera (Málaga).
El encargo: la villa ya estaba movida cuando llegamos
Conviene decirlo antes de nada: el traslado no lo hicimos nosotros. Cuando redactamos el proyecto, la loma artificial, su drenaje y el remontaje de los restos ya estaban ejecutados por las partes correspondientes. Antes de todo eso, el yacimiento y su enclave se habían registrado con un escaneado láser 3D: la misma tecnología de barridos que se usa en arqueología subacuática, aplicada aquí a tierra. Con ese modelo se reconstruyó después una loma nueva con la topografía del cerro original, y los restos se volvieron a montar encima, en buena parte piedra a piedra.
El expediente explica por qué el traslado no fue una idea de diseño, sino una obligación. Cultura dictó medidas de protección, informó favorablemente y autorizó la extracción, el traslado, la reubicación y el montaje, sin perjuicio de la competencia urbanística municipal. El yacimiento figura con el número 256 en el catálogo del PGOU de Antequera.
Nosotros entramos en la última fase, dentro de un equipo con arqueólogos, historiadores y especialistas en diseño gráfico y comunicación. Dos premisas, y ninguna era estética: respeto a los restos existentes y difusión. Todo lo que se decidió después sale de ahí.
Musealización de un yacimiento arqueológico sin apoyarse en él
La zona de reubicación tiene 3.373,55 m². Actuamos sobre 2.141,00 m²: 1.109,15 m² de restos arqueológicos y 1.031,85 m² de caminos. El recorrido es doble y perimetral, tangente a las dos áreas, con circulación cruzada, y no pisa los restos en ningún punto. Los caminos son de zahorra natural cribada roja de 13/40 mm, en capa de 10 cm sobre compactación al 90 % Proctor. Material de obra pública: sencillo, permeable y desmontable con una pala.
La villa tenía dos mitades: la pars rústica, donde se producía aceite de oliva, y la pars urbana, la zona de residencia. Se podía explicar con otro cartel. Preferimos explicarlo con el suelo: los vacíos entre restos se colmataron con gravas de dos colores, blanco y gris, para que las dos zonas se distingan sin leer nada. Los paneles, los atriles de acero cortén y el hito de entrada con el nombre de la villa llevan la información escrita.
Solo se cubren dos puntos, los dos que no aguantan la intemperie: la pila de almacenaje de aceite, en la zona de producción, y el hipocausto, en la residencial. Son 138,41 m² de cubrición sobre 2.141 m² de actuación; el resto queda al aire. Las dos pérgolas son poligonales en planta, con pilares de altura variable que generan planos envolventes triangulares. Formas abstractas, sin nada que imite a lo romano, pensadas para leerse contra las sierras que rodean la loma. Acero S275, pilares circulares de 175,5 mm, vigas IPE y zapatas aisladas de hormigón HA-25: el estudio geotécnico dio una tensión admisible de 0,1 N/mm², muy baja, y la cimentación se dimensionó para ese terreno.
El proceso de obra: un pilar que caía sobre un suelo romano
En obra apareció lo que ningún plano había visto: uno de los pilares de la pérgola del hipocausto intersectaba con un suelo arqueológico. Moverlo unos centímetros no valía. Se cambió la geometría de las dos cubiertas: la del hipocausto creció de 67 a 86 m², y la de la pila se redujo de 85 a 53 m² y pasó de seis lados a cinco. Eso obligó a recalcular cimentación y estructura con la geometría definitiva: vigas principales IPE-220 e IPE-180, vigas perimetrales de borde IPE-120 y correas IPE-100.
No todo se ejecutó como se proyectó, y es justo decirlo. Por decisión del encargante, el acero cortén de las pérgolas y los bancos se sustituyó por acero con pintura imitación cortén; la valla de madera tratada en autoclave, por una valla tipo expo blanca en tramos escalonados; la barandilla, por bordillos prefabricados de hormigón; y los desmontes con escaleras de maderos no se hicieron. El certificado final de obra se firmó el 6 de abril de 2013.
Resultado
Antes de empezar buscamos precedentes y no encontramos en España ningún traslado de una villa romana completa. Los casos más cercanos que localizamos fueron el Templo de Debod, en Madrid, y el yacimiento de Corominas, en Estepona. Ninguno de los dos plantea exactamente el mismo problema.
La villa se hizo visitable en 2013, sobre una loma que no existía, a 2.340 metros de donde la levantaron. Lo que se ve son dos pérgolas de acero, dos gravas de distinto color y un camino de zahorra roja. La arquitectura, aquí, valía por lo poco que se nota. Si tienes entre manos un proyecto sobre patrimonio o un yacimiento en Málaga, contacta con nuestro estudio en Málaga y lo vemos.
Galería








Ficha técnica
- Tipología: Patrimonio · musealización al aire libre de yacimiento arqueológico trasladado
- Cronología del yacimiento: Siglo V d.C. (Bajo Imperio Romano / Antigüedad Tardía)
- Uso: Cultural (yacimiento arqueológico visitable)
- Ubicación: Cortijo Robledo, Antequera (Málaga, España)
- Año de proyecto: 2010-2011
- Año de obra: 2013
- Estado: Obra terminada
- Superficie construida: 138,41 m² de cubrición (dos pérgolas metálicas)
- Superficie de parcela: 3.373,55 m² de zona de reubicación, con 2.141,00 m² de ámbito de actuación
- Unidades: 2 pérgolas metálicas de cubrición
- Programa: Cubiertas ligeras de protección, recorrido interpretativo accesible, paneles interpretativos (pars urbana y pars rústica), planimetría y axonometría documental
- Estrategia: Reversibilidad, bajo impacto y mínimo contacto con la estratigrafía arqueológica
- Cliente: Administración pública (obra pública estatal de carreteras), con una empresa privada de arqueología como encargante del proyecto
- Constructora: Sacyr Vallehermoso, S.A.
- Arquitectura: Klic Arquitectos · Málaga
- Dirección de obra: Juan Goñi Uriarte y Ruth Buján Varela · Klic Arquitectos
- Dirección de ejecución: Antonio Ramírez Escalona, arquitectura técnica
- Estructura: Jorge Barrios Corpa
- Diseño gráfico y comunicación: Doctor Watson Comunicación
- Fotografía: Juan Diego Jiménez
- Visado: COA Málaga, 20 de febrero de 2012 (expte. 2012/000442/001)
- Servicios de Klic: Proyecto básico y de ejecución, y dirección de obra
- Equipo: Juan Goñi Uriarte, Ruth Buján Varela, Alejandro Castillo, Myung Il Cano y Sun Il Cano
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