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Además de los proyectos de viviendas, equipamientos o retail, frecuentemente nos enfrentamos a otros retos menos espectaculares, pero no por ello menos meritorios. Hoy queremos ejemplificar esto con un encargo reciente: el refuerzo de un forjado con riesgo de colapso.

En este caso, el cliente requería una solución urgente: el forjado de la planta primera de su edificio se había debilitado y se habían producido desprendimientos sobre el local situado en el bajo. Al realizar la visita constatamos que ese mismo forjado ya había sido reforzado hacía varios años, pero la intervención no había sido suficiente para garantizar la estabilidad, e incluso se apreciaba corrosión sobre los refuerzos.

Una vez apuntalado el forjado, fue necesario redactar un informe de estado del inmueble que justificara la necesidad de intervenir de forma urgente. En muchos municipios, para casos similares existe el procedimiento de la ITE (Inspección Técnica de Edificios), mediante la cual se puede justificar la urgencia de llevar a cabo intervenciones de consolidación estructural en caso de riesgo.  Para nuestro caso, la licencia se consiguió por la vía convencional: presentando un proyecto de obra.

Dado que se estimó que la cimentación y la estructura portante bajo el forjado era insuficiente, se decidió excavar y ejecutar una extensión de las zapatas existentes, que a la vez conformaran la base de unos nuevos pilares metálicos. Sobre éstos se situó un nuevo orden de vigas IPE 300, que recalzarían las vigas de la intervención anterior. Transversalmente a esas vigas existentes se ejecutaron unas viguetas que a su vez soportan una chapa colaborante. De esta manera se reparte la carga y se evitan futuros desprendimientos del forjado. En paralelo a la actuación, se realizaron trabajos de pasivado de las armaduras expuestas y reparación del forjado.

Una vez terminada la intervención en la estructura se procedió a instalar un falso techo colgante.

Este proyecto lo hemos llevado a cabo junto con Vicente Bejarano, de BETECA.

Aquí os dejamos algunas fotos del proceso y del estado final a falta de pintura.

Los inicios (I) Mi primer socio

agosto 19th, 2010 | Posted by admin in klicstudio - (0 Comments)

escultura klicstudio

escultura klicstudio

En Septiembre de 2006 decidí irme de la oficina en la que trabajaba.

Las condiciones no eran malas, al menos no peores de las del resto de compañeros en otros estudios, pero lo cierto es que, con carácter general, los técnicos asalariados en España no están bien retribuidos, ni sus condiciones laborales son muy halagüeñas. Viendo el panorama, pensé que la mejor forma de evolucionar era montar mi propia oficina.
Además, tenía un par de encargos, que hasta ese momento realizaba por las tardes aparte del trabajo, pero cuyo volumen aumentaba e iba a tener que decidirme por rechazarlos o dedicarles más tiempo. Decidí lo segundo.

Lo primero que pensé es que era una empresa complicada que no quería afrontar solo. Hablé con mi amigo Carlos, publicista, y por aquel entonces con disponibilidad ya que estaba desempleado, y le plantee la posibilidad de montar el tema juntos, cada uno especializado en nuestro sector. Lo que buscabamos era montar un equipo interdisciplinar, y, por qué no decirlo, compañía ;L)

Nos pusimos manos a la obra. Juntos pensamos el nombre, diseñamos el logo (eso más bien Carlos), la imagen corporativa, escribimos el plan de empresa, pensamos en la forma jurídica, que por nuestras circunstancias pensamos que sería recomendable una SC, etc etc.

No obstante, casi al inicio la cosa se torció. El problema fue una diferencia de criterio con respecto a la inversión. Carlos apostaba por el gasto mínimo, yo realmente pensaba que para recoger hay que sembrar y que se hacía necesario comprar equipos informáticos de última generación. Estas y otras cosas motivaron que, en unos meses, Carlos decidiese abandonar el barco. Yo le aboné su parte de los equipos que habíamos comprado juntos, abandoné su garaje (durante un tiempo, nuestro garaje) y me llevé la oficina a cuestas a casa…Fue un divorcio amistoso, prueba de ello es la pedazo de escultura que me ha regalado hace poco rememorando nuestros orígenes (la imagen del post) pero también el inicio de una etapa dura, puesto que, ya metido en harina, comenzaba la oficina como no quería haberlo hecho: Solo.

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