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Además de los proyectos de viviendas, equipamientos o retail, frecuentemente nos enfrentamos a otros retos menos espectaculares, pero no por ello menos meritorios. Hoy queremos ejemplificar esto con un encargo reciente: el refuerzo de un forjado con riesgo de colapso.

En este caso, el cliente requería una solución urgente: el forjado de la planta primera de su edificio se había debilitado y se habían producido desprendimientos sobre el local situado en el bajo. Al realizar la visita constatamos que ese mismo forjado ya había sido reforzado hacía varios años, pero la intervención no había sido suficiente para garantizar la estabilidad, e incluso se apreciaba corrosión sobre los refuerzos.

Una vez apuntalado el forjado, fue necesario redactar un informe de estado del inmueble que justificara la necesidad de intervenir de forma urgente. En muchos municipios, para casos similares existe el procedimiento de la ITE (Inspección Técnica de Edificios), mediante la cual se puede justificar la urgencia de llevar a cabo intervenciones de consolidación estructural en caso de riesgo.  Para nuestro caso, la licencia se consiguió por la vía convencional: presentando un proyecto de obra.

Dado que se estimó que la cimentación y la estructura portante bajo el forjado era insuficiente, se decidió excavar y ejecutar una extensión de las zapatas existentes, que a la vez conformaran la base de unos nuevos pilares metálicos. Sobre éstos se situó un nuevo orden de vigas IPE 300, que recalzarían las vigas de la intervención anterior. Transversalmente a esas vigas existentes se ejecutaron unas viguetas que a su vez soportan una chapa colaborante. De esta manera se reparte la carga y se evitan futuros desprendimientos del forjado. En paralelo a la actuación, se realizaron trabajos de pasivado de las armaduras expuestas y reparación del forjado.

Una vez terminada la intervención en la estructura se procedió a instalar un falso techo colgante.

Este proyecto lo hemos llevado a cabo junto con Vicente Bejarano, de BETECA.

Aquí os dejamos algunas fotos del proceso y del estado final a falta de pintura.

cuidado con los costes fijos

Así pues, la situación es que somos 3 personas en la oficina, que en junio de 2008 tengo cobrado casi todo el trabajo de 2007 (tengo fondo de maniobra, pero no entran ingresos), y que estoy sin trabajo en la oficina. Tras año y medio de oficina, he recuperado la inversión inicial, y la cosa pinta muy bien, salvo por el pequeño detalle de que todavía no llegan los nuevos encargos de EPSA, pero están al caer… la cosa pinta bien no? CRASO ERROR.
El trabajo llegó a finales de 2008, y durante ese tiempo estuvimos elaborando un proyecto tipo para hacer más rápido los proyectos cuando llegasen, mejorando la web, posicionando la página en google, etc… es decir, invirtiendo en la oficina, o, dicho de otra manera, gastando sin cobrar. Luego empezamos a currar como locos, todos, pero los cobros no llegaron hasta mediados de 2009…y yo tenía que soportar todo el gasto fijo de 3 sueldos.
Perdí la inversión inicial que había recuperado, 10.000 Euros de beneficio, y tuve que pedir un crédito para poder aguantar con los gastos fijos de la oficina hasta que llegaron los siguientes pagos. Mi inversión inicial original fueron 21.000 €. En el momento más bajo de esta nueva etapa llegué a reinvertir 30.000 € (crédito de 15.000 nuevo, 6.000 que me quedaban de pagar del antigüo, y mis 9.000 Euros ahorrados de origen).
De esta situación saqué dos conclusiones:
1. Hay que diversificar la cartera de clientes, tener un solo cliente es peligroso.
2. Los gastos fijos son muy duros de mantener.

Pensándolo fríamente, creo que no me equivoqué al tomar la decisión de mantener la plantilla todo este tiempo. Tenía asegurado un futuro con bastante trabajo y gente muy trabajadora y formada. Eso se notó en la siguiente tanda de encargos. A la larga, he recuperado la inversión. Simplemente lo cuento porque yo no era consciente de la situación y me di de bruces con ella, en este caso salió bien, pero a otro le puede salir mal en otro caso, así que cuento mi experiencia para que la tengáis en cuenta los que leáis esto. Ante esta situación solo caben dos opciones. 1. Variabilizar gasto (volver a utilizar subcontratas en lugar de colaboradores cercanos y empleados). 2. Lo que yo hice, que es mantener a la gente porque creo que son gente preparada y válida, y dedicarlos a tareas estratégicas que a la larga mejoren la oficina.
Para mi la decisión correcta, en mi caso y circunstancias es la segunda, pero la primera es la más segura, y con la segunda uno tiene que valorar, cuantificar cuanto esta invirtiendo, y tenerlo claro y en cuenta.

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