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En el post de hoy pretendemos analizar las ventajas e inconvenientes que tiene comprar una vivienda ya terminada, frente a construir la tuya propia. Aunque en un primer momento nuestra condición de arquitectos pueda hacernos sospechosos de afrontar este análisis con cierta predisposición hacia la opción de que te construyas tu propia vivienda, no lo des por hecho. Las viviendas de promotor también se construyen, y también las firman arquitectos, al fin y al cabo. No nos va el pan en que tomes una u otra decisión, y aunque si así lo fuera intentaríamos ser objetivos.

Ventajas de comprar una vivienda terminada.
Yo creo que la ventaja más obvia de comprar una vivienda terminada es que te ahorras las incertidumbres y el tiempo del proceso constructivo. Lo que ves es lo que hay, no te tienes que imaginar nada. Además, en los últimos tiempos se ha podido encontrar obra nueva y viviendas de segunda mano a muy buen precio, debido a la crisis. Si la vivienda está donde quieres y es cómo quieres, comprar una vivienda ya construida es una muy buena opción.

Desventajas de comprar una vivienda terminada.
Por el contrario, cuando compras una vivienda terminada no tienes la opción de proyectarla exactamente acorde a tus necesidades, en cuanto a distribución, materiales o equipamiento. A buen seguro en la gran mayoría de los casos el que compra algo hecho tiene que hacer concesiones, y hay detalles que si la vivienda la construyese él serían distintos. Además, el hecho de que sea una vivienda existente no te garantiza la ausencia de vicios ocultos. Por último, pero no menos importante, una vivienda ya construida, sobre todo si es nueva, lleva en su coste final el beneficio del constructor y del promotor, con lo que siempre va a ser más cara que la misma vivienda autoconstruida o autopromovida, ya que en esos casos al asumir tú el proceso de promoción y el proceso constructivo también estás ahorrándote esos márgenes.

Ventajas de construirte tu propia casa.
En este post anterior ya hice hincapié en las ventajas que le veo a construir tu propia vivienda, así que no abundaré mucho en ellas. Simplemente enunciaré las que yo veo más importante: hacerte tu casa justo como tú quieres, y suprimir los márgenes del promotor si autopromueves y del constructor si autoconstruyes.

Desventajas de construir tu propia vivienda.
La desventaja fundamental es la incertidumbre que genera todo el proceso constructivo y administrativo. Normalmente el autoconstructor nunca ha construido antes, y el riesgo y la incertidumbre del proceso no son nada agradables ya que se trata de un proceso largo y de una inversión muy importante. En esto sí que voy a ser poco objetivo y diré que si se está bien asesorado a nivel técnico y legal, por un buen arquitecto y si fuera necesario por un buen abogado, el proceso no tiene por qué implicar grandes riesgos.

Para terminar, os adjunto un cuadro resumen de lo visto en el artículo, de ventajas e inconvenientes, aunque por supuesto la decisión es vuestra y aunque guiada con la cabeza, también conviene hacerle caso a las tripas.

cuidado con los costes fijos

Así pues, la situación es que somos 3 personas en la oficina, que en junio de 2008 tengo cobrado casi todo el trabajo de 2007 (tengo fondo de maniobra, pero no entran ingresos), y que estoy sin trabajo en la oficina. Tras año y medio de oficina, he recuperado la inversión inicial, y la cosa pinta muy bien, salvo por el pequeño detalle de que todavía no llegan los nuevos encargos de EPSA, pero están al caer… la cosa pinta bien no? CRASO ERROR.
El trabajo llegó a finales de 2008, y durante ese tiempo estuvimos elaborando un proyecto tipo para hacer más rápido los proyectos cuando llegasen, mejorando la web, posicionando la página en google, etc… es decir, invirtiendo en la oficina, o, dicho de otra manera, gastando sin cobrar. Luego empezamos a currar como locos, todos, pero los cobros no llegaron hasta mediados de 2009…y yo tenía que soportar todo el gasto fijo de 3 sueldos.
Perdí la inversión inicial que había recuperado, 10.000 Euros de beneficio, y tuve que pedir un crédito para poder aguantar con los gastos fijos de la oficina hasta que llegaron los siguientes pagos. Mi inversión inicial original fueron 21.000 €. En el momento más bajo de esta nueva etapa llegué a reinvertir 30.000 € (crédito de 15.000 nuevo, 6.000 que me quedaban de pagar del antigüo, y mis 9.000 Euros ahorrados de origen).
De esta situación saqué dos conclusiones:
1. Hay que diversificar la cartera de clientes, tener un solo cliente es peligroso.
2. Los gastos fijos son muy duros de mantener.

Pensándolo fríamente, creo que no me equivoqué al tomar la decisión de mantener la plantilla todo este tiempo. Tenía asegurado un futuro con bastante trabajo y gente muy trabajadora y formada. Eso se notó en la siguiente tanda de encargos. A la larga, he recuperado la inversión. Simplemente lo cuento porque yo no era consciente de la situación y me di de bruces con ella, en este caso salió bien, pero a otro le puede salir mal en otro caso, así que cuento mi experiencia para que la tengáis en cuenta los que leáis esto. Ante esta situación solo caben dos opciones. 1. Variabilizar gasto (volver a utilizar subcontratas en lugar de colaboradores cercanos y empleados). 2. Lo que yo hice, que es mantener a la gente porque creo que son gente preparada y válida, y dedicarlos a tareas estratégicas que a la larga mejoren la oficina.
Para mi la decisión correcta, en mi caso y circunstancias es la segunda, pero la primera es la más segura, y con la segunda uno tiene que valorar, cuantificar cuanto esta invirtiendo, y tenerlo claro y en cuenta.

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