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Una vez que tengo claro que quiero hacerme mi propia casa, y que me decido por la autopromoción, son varias las cuestiones que uno debe plantearse. En este artículo vamos a abordar una de las más importantes: la parcela.

Para dar con la ubicación adecuada, habrá que hacer caso a las sensaciones, buscando un lugar que nos guste, sin dejar por ello de lado la lógica. Como todo en la vida, se trata de alcanzar el equilibrio, y en gran parte, de conocerse a uno mismo.

Ubicación y estilo de vida:
Para empezar, reflexionemos en cómo nos relacionamos con el entorno. Habrá que preguntarse cuáles son las necesidades exteriores que tenemos de acuerdo a nuestro modo de vida, y localizar en el mapa las áreas que más nos convienen para centrar en ellas nuestra búsqueda. Debemos valorar la distancia al trabajo, a las actividades que realicemos, a los servicios que usamos, la conectividad, el acceso al transporte público… y considerar aparte del coste de la obra, qué supone vivir allí a diario en tiempo, dinero, y comodidad.

Características físicas y necesidades:
Uno no puede mover su casa de un sitio a otro -salvo aquel que viva en una caravana, claro está-, y aspectos tan diferentes como la accesibilidad, el consumo energético o el posible crecimiento familiar deben ser previstos pensando en el medio-largo plazo cuando uno va a elegir parcela. Una localización en pendiente tendrá previsiblemente mejores vistas que una localización llana, pero también puede implicar la existencia de escaleras. A la vez, el uso de las zonas exteriores será más aprovechable en el caso de terrenos planos. En otro ámbito, en un clima como el nuestro la incidencia del sol será un factor a tener en cuenta: un buen diseño arquitectónico puede ayudarnos a optimizar al máximo nuestra parcela en materia de gasto energético, pero sin duda la disposición de la misma será crucial. Por tanto habrá que proyectar las necesidades vitales sobre un espacio concreto, y ver si es viable construir el programa y la superficie deseados en la parcela elegida.

Presupuesto:
Las dos cuestiones anteriores se relacionan también con el presupuesto disponible. En este artículo hablábamos sobre el coste de una vivienda, y ya avanzábamos que el precio del metro cuadrado varía significativamente en función de la zona. Será también responsable contemplar las facilidades que nos ofrece la parcela para la ejecución de las obras, ya que esto puede encarecer o abaratar sensiblemente la ejecución.

Normativa:
Y por último, y posiblemente la cuestión más influyente: ¿qué se puede hacer en la parcela? Además de todo lo ya expuesto, será fundamental revisar la normativa que afecte a la finca que nos interesa, ya que por muchas ilusiones que depositemos en ella, tendremos que atenernos a la legislación vigente en materia de urbanismo. La edificabilidad, la altura, la separación a linderos, el tipo de construcción o incluso la imposibilidad de llevarla a cabo aparecen recogidos en el planeamiento y su consulta es obligada antes de emprender cualquier acción.

Nuestra recomendación, como siempre, es solicitar la ayuda de un especialista desde el primer momento. Son muchos los factores a tener en cuenta y no dar pasos en falso puede ahorrarnos dinero, tiempo y un disgusto.

Varios meses atrás dimos por terminada la obra de las oficinas de la empresa Deportae en el Cerrado Calderón, y os contábamos en este post lo gratificante que resultaba entregar una obra tan ajustada a lo proyectado. La gente de Deportae lleva ya un tiempo instalada en su nueva oficina – nos consta que bastante satisfechos con ella-, y la semana pasada volvimos por allí para tomar unas fotografías del proyecto que incluiremos a corto plazo en nuestra web.

Os mostramos unas pinceladas del reportaje que nos han preparado los chicos de Espæcial.

 

 

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En el post de hoy pretendemos analizar las ventajas e inconvenientes que tiene comprar una vivienda ya terminada, frente a construir la tuya propia. Aunque en un primer momento nuestra condición de arquitectos pueda hacernos sospechosos de afrontar este análisis con cierta predisposición hacia la opción de que te construyas tu propia vivienda, no lo des por hecho. Las viviendas de promotor también se construyen, y también las firman arquitectos, al fin y al cabo. No nos va el pan en que tomes una u otra decisión, y aunque si así lo fuera intentaríamos ser objetivos.

Ventajas de comprar una vivienda terminada.
Yo creo que la ventaja más obvia de comprar una vivienda terminada es que te ahorras las incertidumbres y el tiempo del proceso constructivo. Lo que ves es lo que hay, no te tienes que imaginar nada. Además, en los últimos tiempos se ha podido encontrar obra nueva y viviendas de segunda mano a muy buen precio, debido a la crisis. Si la vivienda está donde quieres y es cómo quieres, comprar una vivienda ya construida es una muy buena opción.

Desventajas de comprar una vivienda terminada.
Por el contrario, cuando compras una vivienda terminada no tienes la opción de proyectarla exactamente acorde a tus necesidades, en cuanto a distribución, materiales o equipamiento. A buen seguro en la gran mayoría de los casos el que compra algo hecho tiene que hacer concesiones, y hay detalles que si la vivienda la construyese él serían distintos. Además, el hecho de que sea una vivienda existente no te garantiza la ausencia de vicios ocultos. Por último, pero no menos importante, una vivienda ya construida, sobre todo si es nueva, lleva en su coste final el beneficio del constructor y del promotor, con lo que siempre va a ser más cara que la misma vivienda autoconstruida o autopromovida, ya que en esos casos al asumir tú el proceso de promoción y el proceso constructivo también estás ahorrándote esos márgenes.

Ventajas de construirte tu propia casa.
En este post anterior ya hice hincapié en las ventajas que le veo a construir tu propia vivienda, así que no abundaré mucho en ellas. Simplemente enunciaré las que yo veo más importante: hacerte tu casa justo como tú quieres, y suprimir los márgenes del promotor si autopromueves y del constructor si autoconstruyes.

Desventajas de construir tu propia vivienda.
La desventaja fundamental es la incertidumbre que genera todo el proceso constructivo y administrativo. Normalmente el autoconstructor nunca ha construido antes, y el riesgo y la incertidumbre del proceso no son nada agradables ya que se trata de un proceso largo y de una inversión muy importante. En esto sí que voy a ser poco objetivo y diré que si se está bien asesorado a nivel técnico y legal, por un buen arquitecto y si fuera necesario por un buen abogado, el proceso no tiene por qué implicar grandes riesgos.

Para terminar, os adjunto un cuadro resumen de lo visto en el artículo, de ventajas e inconvenientes, aunque por supuesto la decisión es vuestra y aunque guiada con la cabeza, también conviene hacerle caso a las tripas.

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La opción de buscar una vivienda inacabada para hacerte tu propia casa no es descartable a priori. Es una opción que puede tener ventajas económicas (que el precio del cuerpo cierto que compres sea inferior a lo que costaría una parcela en ese lugar con esas partidas ya construidas) o de oportunidad (que en el lugar en el que buscas sea la única opción). No obstante, hay que tener en cuenta una serie de temas antes de plantearte comprar dicha vivienda. Vamos por partes

¿En qué situación legal se encuentra esa vivienda?
Las viviendas inacabadas están inacabadas por algún motivo, y normalmente ese motivo es de carácter económico. Es habitual que la propiedad esté inmersa en algún procedimiento de administración concursal, o tenga cargas (hipotecas o similar). Por ello, es importante que antes de hacer nada te asesores con un abogado especialista en la materia, y así evitar adquirir junto con la vivienda otra serie de problemas.

¿En qué situación constructiva se encuentra esa vivienda?
Más allá de la situación legal, está la propia situación física en la que se encuentre la vivienda. Este tipo de construcciones han pasado mucho tiempo a la intemperie, normalmente sin que se hayan realizado las actuaciones de impremeabilización (cubiertas, enfoscados exteriores y pinturas) y por tanto los elementos construidos se hayan podido deteriorar en menor o mayor medida. Antes de comprar la vivienda también es recomendable ser asesorado por un perito que te indique en qué estado están las estructuras, cerramientos, instalaciones, etc.

¿En qué situación urbanística se encuentra la vivienda?
Hemos hablado de los posibles problemas legales y constructivos, pero todavía queda la situación urbanística en la que se pueda encontrar la vivienda. Y es que otro posible motivo por el que una vivienda puede quedarse incabada es por un procedimiento sancionador urbanístico o de restablecimiento de la legalidad urbanística, por una denuncia de un vecino por vistas o por otras causas. Puede que la vivienda fuese proyectada de una manera y construida de otra, que algún vecino denunciase porque sea más alta de lo que debe y le estaba quitando vistas, o puede que  se construyeran más metros de los que la normativa urbanística permite. En ese caso no tienes que hacer la cuenta de lo que vale el suelo y lo que vale lo que ya está construido, sino la cuenta de lo que vale el suelo, lo que vale lo que está construido legalmente, y sumarle los gastos que tendrás al demoler lo que está construido ilegalmente. También puede pasar que en esas condiciones no te interese la compra, por lo que es importante que estés correctamente asesorado desde un principio. Así pues, antes de comprar la vivienda es recomendable estar asesorado por un Arquitecto que te indique la situación urbanística de la propiedad.

Como conclusión antes de comprar una vivienda inacabada deberemos realizar comprobaciones legales, constructivas  y urbanísticas para estar seguros de que no nos encontraremos con ningún problema posterior. Si el resultado de las comprobaciones es favorable y vemos que la operación nos interesa, no hay ningún motivo por el que no podamos tomar este camino.

Hoy nos gustaría hacer una comparativa sobre las ventajas e inconvenientes de dos opciones que uno tiene para conseguir la casa de sus sueños. La primera de ellas sería comprar una parcela y construir una vivienda desde cero, siendo la segunda de las opciones comprar una casa antigua y reformarla ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada una de las dos opciones?

Ventajas de comenzar una vivienda desde cero.

Al comenzar una vivienda desde cero, tienes la posibilidad de hacer exactamente lo que quieres, tanto en lo referente al estilo de la vivienda, como en lo referente a la distribución de la misma y su adecuación a tu estilo de vida. Por último, también decides las prestaciones que le quieres dar a tu vivienda, teniendo en cuenta cómo vas a usar la casa. En cierto modo, de lo que estamos hablando es de hacernos un “traje a medida”. Por otro lado, al hacer de autopromotor, estás eliminando el margen que un promotor profesional le carga a una vivienda nueva, con lo que también ahorras dinero con respecto a comprar esa misma en el mercado de vivienda nueva. Si decidieses también eliminar al constructor y contratar tu los gremios por separado, podrías ahorrar también el margen del constructor, aunque en este caso te haría falta un “Project manager” para suplir la ausencia de coordinación de gremios que asume el constructor.

Ventajas de comprar una casa antigua y reformarla.

A mi entender son básicamente tres. En primer lugar, puede que para ti la ubicación sea un factor clave, y que donde quieres vivir no haya parcelas para hacer una obra nueva (por ejemplo, en el centro de Málaga). En ese caso, reformar una casa antigua puede ser la única opción para conseguir vivir donde tu quieres. También puede ocurrir que busques una componente histórica, que sólo puedas conseguir rehabilitando. Si eres un enamorado de la fábrica de ladrillo antigua, de los artesonados de madera, de las mamposterías, o de los suelos hidráulicos, la rehabilitación te permite conjugar lo nuevo y lo viejo, consiguiendo ambientes que no conseguirías con una vivienda de nueva fábrica. Por último, pero no menos importante, está el vector económico. Durante la crisis, y todavía, aunque cada vez menos, ha habido oportunidades de compra de viviendas en las que el precio de compra era imposible de conseguir sumando el precio de parcela y el precio de construcción nueva. Salía mucho más a cuenta comprar algo existente y reformar, que comprar una parcela y hacer obra nueva. Esto es así porque el precio de la vivienda de segunda mano es más elástico que el de la obra nueva, al poder venir de herencias, o al existir ya costes hundidos. Durante la crisis he estado como arquitecto en operaciones en las que cuando me enteraba de los precios de venta no me lo podía creer, algunas veces el precio de venta de los inmuebles era menor que lo que valdría construirlos hoy en día, sin entrar en lo que valdría el suelo (precios de venta del entorno de los 600 euros/m2). En esos casos, sin duda puede salir a cuenta comprar algo antiguo y reformar, dado que la sumatoria del coste de venta y la reforma será a todas luces inferior al de la parcela y la obra nueva.

Desventajas de comenzar una vivienda desde cero.

La desventaja fundamental es la incertidumbre del proceso. La gente tiene miedo a encontrarse problemas con la licencia, a descubrir que no puede construir lo que él creía o lo que le prometieron, a que la construcción se encarezca, a que se produzcan retrasos en el proceso de construcción, o a que al final haya problemas para conseguir los papeles de obra nueva y los suministros. Es una realidad que encargarte tu de la construcción añade un punto de riesgo, pero precisamente por eso es más barato que comprar terminado. Si estás bien asesorado no tienes por qué tener problemas, y si los tienes, se resolverán. Ese es nuestro trabajo ;L)

Desventajas de comprar una vivienda a reformar.

Todo lo que hemos planteado con respecto a la obra nueva es igualmente aplicable a la reforma, si bien es cierto que la parte administrativa puede ser algo más simple. La principal desventaja a mi juicio de las viviendas  a reformar es que puedan surgir imprevistos durante la obra, debido al estado de la casa antigua. Muchos habéis visto los programas de reformas tipo “love it or list it”, en los que a mitad de obra el constructor y la interiorista le informan al dueño de que han encontrado una viga podrida, o fibrocemento, o las instalaciones en peor estado de lo que pensaban, y le informan del sobrecoste que implica. La realidad es que esto puede suceder, y la única receta para prevenirlo es también el asesoramiento previo y un estudio lo más pormenorizado posible del estado de lo que compras antes de comprar, para que no haya sorpresas. Entre los extranjeros, por ejemplo, está muy extendido encargar una “due diligence” o un “survey” de la vivienda que se quieren comprar, es un trabajo que nos llega muy a menudo a la oficina. De esta manera se evitan sorpresas que pueden subir mucho los costes. Los mayores riesgos siempre vienen del estado de la estructura, sobre todo en las viviendas muy antiguas con muros de carga y forjados de madera.

Como conclusión, os diría que dependiendo de la situación, ambas opciones pueden ser recomendables, siempre que conozcamos los pros y los contras de cada una, y que os asesoréis bien durante el proceso.

Entre arquitectos nos entendemos, es un hecho. Puede que sean los años de escuela arrimando el hombro durante las interminables entregas de proyectos, el haber compartido las dificultades del desembarco en el mundo laboral, o el tener que lidiar con administración, con clientes, o con constructores. Además, posiblemente, hay una serie de características implícitas a nuestra profesión. La capacidad de trabajo, la exigencia, la dedicación y el compromiso para con el oficio son rasgos extendidos entre los arquitectos. El caso es que por un motivo u otro, hablamos un mismo idioma.

 

En 2016, antes de acometer la obra de reforma del Kids Club del Hotel Puente Romano, un proyecto que habíamos hecho con mucho mimo y que más que nunca queríamos que se ejecutara perfectamente, hicimos una profunda reflexión:
“Nuestra experiencia en trabajos previos con empresas de construcción había sido buena, pero pensábamos que mejorable. La realidad era que no teníamos la misma noción de “trabajo bien hecho”, a veces la comunicación no había sido tan fluida como hubiéramos deseado, y la sensación de estar en un tira y afloja había estado siempre presente. Ante esta situación decidimos que para esta obra íbamos a asumir nosotros mismos la labor de constructora.”
De esta manera, además del propio proyecto, llevaríamos a cabo la ejecución material de la obra, encargándonos de la contratación y coordinación de todo el equipo de profesionales que interviene en ella, de la logística de los materiales, y de las gestiones (económicas, legales, administrativas, …) En experiencias de menor envergadura anteriores ya habíamos planteado un funcionamiento similar, pero este era un paso importante. Nos dimos de alta en el registro de actividades como constructores, y Klicstudio se colocó al frente de todas las líneas del proyecto. Realmente, había motivos para estar tranquilos, en nuestro equipo la gestión está en manos de Ruth Buján y Juan Goñi, ambos profesionales cualificados, que además han completado su experiencia con formación en el campo de la economía y la administración, lo que facilita una visión amplia que abarca áreas que muchas veces son obstusas.
Como os contábamos, la obra fue un éxito: se cumplieron los plazos, no hubo sobrecoste alguno, y la materialización de la misma fue conforme a lo que se había diseñado. Podéis ver el reportaje fotográfico aquí.
Satisfechos con la fórmula, la hemos vuelto a poner en práctica en más proyectos de oficinas y reformas de viviendas.

Ante los buenos resultados, se nos ocurrió que podíamos ofrecer servicios a otros arquitectos. Sabemos que los motivos que nos llevaron a nosotros a optar por la autogestión del proyecto son compartidos por otros colegas, y ahora damos un paso más allá, posicionándonos como una “constructora de arquitectos para arquitectos”. La misma experiencia que nos ha servido a nosotros mismos para gestionar de manera eficiente nuestras propias obras, y bajo nuestros mismos niveles de exigencia, es una baza con la que presentarnos ante cualquiera que esté buscando una constructora de garantías. Entre otras muchas, las ventajas que ofrecemos son las siguientes:

  • El valor más importante que podemos ofrecerte es la empatía. Nosotros sabemos lo que es proyectar una obra y volcarte en que se ejecute conforme a su diseño. De hecho, seguimos haciéndolo, y con grandes resultados. Compartir la noción de trabajo bien hecho es fundamental, y podemos acreditar una trayectoria en ello. Somos un equipo de profesionales atentos y disponibles, y creemos que la comunicación es un factor esencial.
  • Controlamos los costes de forma exhaustiva, trabajamos a precio cerrado y mirando por el interés de la propia obra. Combatimos las “partidas sorpresa”, esas que al no aparecer presupuestadas en origen son gastos que se añaden al presupuesto inicial por falta de previsión.
  • Coordinamos un equipo de profesionales de confianza para cada uno de los oficios que intervienen en la obra. Personas capacitadas para ejercer sus funciones de manera eficiente que nos dan seguridad en el desempeño de su labor.
  • Nuestra responsabilidad con tu obra, además de ser moral, es legal, de manera que llevamos al día todos los seguros. Además, como ya hemos explicado, nos hacemos cargo de las cuestiones relativas a la tramitación de licencias, un aspecto generalmente farragoso.
  • Y por si te surge la duda de “esta gente quiere llevarse a mi cliente”, la respuesta es clara: ¡No! Previo a la contratación, firmaremos un acuerdo en el que delimitaremos nuestras competencias durante y después de la obra.

Si todavía tienes dudas, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de arquitectos en Málaga. Como siempre, estaremos encantados de atenderte 🙂

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